CAMBIOS EN EDUCACIÓN
Pedro Ahumada Acevedo en su libro “La Evaluación en una Concepción de Aprendizaje Significativo” dice: “hemos procurado dejar claro que aunque el enfoque constructivista del aprendizaje, por el hecho que el sistema continúa trabajando con grupos-curso de 40 o más alumnos y que los profesores no disminuyen su carga lectiva a cuarenta horas efectivas de docencia, nos llevan a cometer algunas transgresiones desde el punto de vista epistemológico y metodológico del proceso evaluativo, pero en el bien entendido que lo hacemos a fin de apurar este difícil momento de transición entre dos propuestas: la evaluación tradicional (educación tradicional) vía pruebas y la alternativa que introduce otros procedimientos, con los descritos anteriormente, que nos llevan necesariamente a cambiar nuestra cultura evaluativa”. Él se refiere a que para lograr reales cambios en la forma de evaluar, primero debe haber un cambio en el enfoque imperante en el sistema educativo. Esto quiere decir, que el cambio debe abarcar todas las esferas y niveles de la educación, cambiando el prisma con que se piensa la educación actualmente. Así lograremos que se plantee un trabajo a largo plazo que beneficie a la educación y a los estudiantes que son lo más importante; y no solo el prestigio (académico y monetario) pasajero de una institución. Para conseguir esto se hace necesario que todos influyamos dentro de nuestras esferas, dentro de los que nos corresponda, competa y podamos mejorar, y trabajar en conjunto en los distintos niveles que compongamos (curso, departamento, establecimiento, corporación, municipalidad, provincia, región y país) en donde tengamos la posibilidad de aportar en aras de una educación de calidad en todo sentido, utilizando nuestras disciplinas pedagógicas como medios en beneficio de un objetivo mucho mayor que buenas calificaciones, ese objetivo debe ser preparar a las futuras generaciones de la mejor manera posible, fomentando siempre el desarrollo de habilidades, capacidades y competencias que formen seres autónomos, con juicio y pensamiento critico y valores que los conviertan en personas sanas y justas. Ese debe ser nuestro desafío como futuros docentes.
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